jueves, 10 de abril de 2008

El incoherente ¿catalán?

José Montilla acaba de hacerme sonreir. El presidente de la Generalidat catalana, comunidad que junto a Aragón siempre ha sido firme defensora del antitrasvasismo, está girando 180 grados para reclamar agua a sus vecinos, nosotros.

Se han dado cuenta de que el excesivo crecimiento de Barcelona, limitada físicamente, ha provocado que en la actualidad, y con un año tan seco, se encuentre con necesidades acuíferas.

Sin embargo, ellos no desean escuchar otras proposiciones. Esas mismas que se les hacía a los levantinos que reclamaron agua al PP con el famoso PHN de 2001 y a quienes los catalanes criticaron hasta la saciedad (eso sí, no les faltaba razón).

Pese a esta coyuntura, el socialista Montilla sigue empeñado en diseñar un trasvase, tenga la forma que tenga, desde el Ebro hasta la ciudad condal. Su última gran idea ha sido que el trasvase circule por la mediana de la Autopista que dirige hasta Barcelona, algo factible, claro, pero fuera de la coherencia que merece este tema, anteriormente tan criticado por el pueblo catalán y ahora, de repente, venerado por un presidente puesto con calzador.

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